Preparación Paso a Paso
1. Preparar las papas
Comienza pelando las papas y cortándolas en rodajas finas. Puedes usar un cuchillo bien afilado o un rallador en caso de que quieras una textura más delicada. Lo importante es que las rodajas sean uniformes, ya que esto permitirá que se cocinen de manera pareja.
Si prefieres, también puedes cortar las papas en cubos pequeños; esto le dará a la tortilla un estilo más rústico y una textura ligeramente diferente.
2. Cocinar las papas
Calienta un poco de aceite vegetal en una sartén grande a fuego medio. Añade las rodajas de papas y cocina hasta que estén doradas y tiernas. Es importante que no se quemen, así que mantén la temperatura controlada y remueve de vez en cuando.
Agrega sal y pimentón al gusto mientras se cocinan. Esto realzará el sabor de las papas y les dará un color apetitoso. El pimentón también aporta un ligero aroma ahumado que hace que la tortilla sea aún más irresistible.
3. Preparar la mezcla de huevo
Mientras las papas se cocinan, bate los huevos en un tazón grande. Añade los tomates cherry cortados por la mitad, la cebolla de verdeo finamente picada y un poco de pimienta negra. Mezcla bien para que todos los ingredientes queden integrados y el huevo se sazone de manera uniforme.
Esta mezcla será la base de la tortilla y le dará un sabor fresco y equilibrado. La combinación de tomate, cebolla y huevo es clásica, pero realmente eleva cualquier receta casera.
4. Incorporar la mezcla de huevo a las papas
Cuando las papas estén listas, vierte la mezcla de huevo sobre ellas en la sartén. Asegúrate de distribuir los ingredientes de manera uniforme. Esto permitirá que cada bocado tenga una proporción equilibrada de papa, huevo y vegetales.
Con una espátula, puedes empujar ligeramente los bordes de la mezcla para asegurarte de que se cocine bien por todos lados.
5. Cocinar la tortilla
Cubre la sartén con una tapa y cocina a fuego medio-bajo. Este paso es crucial para que el huevo se cocine de manera uniforme sin quemar las papas. De vez en cuando, levanta los bordes con una espátula para permitir que el huevo crudo fluya hacia abajo y se cocine correctamente.
Cocinar lentamente garantiza que la tortilla quede jugosa por dentro y dorada por fuera, logrando esa textura suave y reconfortante que todos amamos en las recetas de la abuela.
6. Añadir crema agria y queso
Cuando la tortilla esté casi lista, distribuye la crema agria sobre la superficie y coloca rodajas de queso mozzarella encima. Cubre nuevamente la sartén y deja que el queso se derrita lentamente.
La combinación de crema agria y mozzarella le dará un toque cremoso y ligeramente ácido que contrasta perfectamente con la suavidad de las papas y el huevo. Este es el secreto para que la tortilla sea realmente especial.
