Hay platos que, sin ser complicados, tienen la capacidad de hacerte sentir que estás comiendo algo especial. Los crepes rellenos de mozzarella pertenecen a esa categoría mágica: suaves, cremosos, versátiles y perfectos para casi cualquier ocasión. No importa si los preparas para un desayuno diferente, una comida ligera o una cena improvisada, siempre funcionan. Son de esas recetas que no fallan y que, una vez que las pruebas, entran directo a tu lista de favoritos.
📖 Historia, origen y una bonita curiosidad
Los crepes tienen una historia humilde pero fascinante. Su origen se remonta a la región de Bretaña, en Francia 🇫🇷, donde comenzaron como una preparación básica hecha con harina de trigo sarraceno y agua. Era una comida sencilla, económica y muy común entre las familias campesinas. Con el tiempo, la receta se fue perfeccionando, incorporando huevos, leche y mantequilla, dando lugar a los crepes suaves y delicados que hoy conocemos.
A lo largo de los años, los crepes cruzaron fronteras y se adaptaron a diferentes culturas culinarias. Aparecieron versiones dulces con azúcar, frutas y chocolate, y también variantes saladas, rellenas de verduras, carnes y, por supuesto, queso.
Aquí es donde entra en escena la mozzarella, un queso típicamente italiano 🇮🇹, conocido en todo el mundo por su textura elástica y su increíble capacidad de fundirse. Aunque tradicionalmente se asocia con la pizza y la pasta, la mozzarella combina de maravilla con los crepes, creando un plato que une lo mejor de la cocina francesa y la italiana. Esta fusión da como resultado una receta casera, rápida y muy versátil, ideal para cualquier nivel de experiencia en la cocina.
